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Cómo proteger la privacidad en Internet

La información es la moneda de Internet y cada vez que nos conectamos estamos dejando un rastro de nosotros, por mínimo que sea, impreso en la red.

Mantener un coto privado en el universo digital es una ilusión, cualquier cosa que hagamos en la red puede convertirse en información pública y puede ser utilizada con muchos fines.

Se puede decir que hay una especie de pacto implícito entre los usuarios y las compañías que operan en internet según el cual los primeros disfrutan gratuitamente de productos, utilidades y contenidos digitales a cambio de prestarles a estas empresas algunos datos. Es decir, se parte de la confianza.

Cada vez que nos creamos una cuenta online, realizamos una compra en una tienda, nos inscribimos en un concurso o newsletter, participamos en una encuesta, nos descargamos un software o navegamos por Internet, tanto empresas, organizaciones y gobiernos pueden acceder a información sobre nosotros para, por ejemplo, invitarnos a completar una transacción, recordar nuestras preferencias, presentarnos ofertas especiales o entregarnos contenido personalizado.

Pero este rastro que vamos dejando en línea, en la mayoría de los casos, no nos identifica por nuestros nombres. Los sitios de seguimiento alcanzan a ver cuáles son los sitios web que visitamos y los clics que hacemos, recaban datos a través de unos archivos que se instalan en los dispositivos de los usuarios y permiten rastrear las webs que visitamos, las cookies, que deben ser consentidas por el usuario, como así obliga la ley a los sitios web. Así, las empresas asignan una identidad digital a cada internauta y pueden conocer los contenidos que el usuario busca, las compras que realiza en línea, los productos digitales que le gustan y quiénes son sus influenciadores.

También pueden encontrarse online datos personales sobre el usuario siempre que este añada información propia en currículos, chats o redes sociales, ya sea de su propia parte o por parte de algún amigo o conocido.

Entonces, ¿es segura la red? La respuesta tiene trampa, porque, así como el mundo físico nunca es cien por cien seguro, el digital tampoco lo es. Lo importante es conocer los riesgos e intentar minimizarlos adoptando las precauciones oportunas y conociendo las maneras de protegerse.

Seguridad y privacidad en internet

Contraseñas

Las puertas físicas tienen cerraduras; las digitales, contraseñas. Y las contraseñas, así como las cerraduras, pueden ser más o menos seguras. Una contraseña debe ser secreta y no deducible, por lo tanto, hay que escapar de las secuencias simples de números o fechas de aniversarios. Se recomienda que tenga, como mínimo, ocho caracteres y mezcle mayúsculas y minúsculas, números y otros símbolos o signos de puntuación. No es aconsejable utilizar siempre la misma ni emplear la misma que el PIN de la tarjeta de crédito.

Datos personales

Por otro lado, antes de facilitar información a cambio de un producto o servicio, es aconsejable comprobar la política de privacidad del sitio web para averiguar cómo protegen la información personal.

Si se considera que una web solicita información personal que es irrelevante para el servicio ofrecido, es mejor abandonarla e intentar encontrar una similar que no haga preguntas inoportunas.

Si una página ofrece participar en un concurso y pide a cambio datos personales sin especificar para qué los usará, no se debe facilitar.

Por otro lado, existen varias prácticas que pretenden estafar para recibir dinero de manera engañosa, como por ejemplo, a través del correo electrónico de emisores que se hacen pasar por bancos o empresas y piden verificar datos confidenciales o a través del envío de un e-mail, cuyo remitente es un contacto conocido, en el que se pide el ingreso de una cantidad de dinero con justificaciones como “necesito coger un avión urgentemente”. Si el mensaje es dudoso, lo que hay que hacer es tratar de contactar por teléfono con el remitente o consultar con la cuenta de la @policia en Twitter.

Por otro lado, se debe evitar subir a la red lo que no se quiere compartir porque lo que se publica en internet, se queda en internet, bien sea por la limitada privacidad o vulnerabilidad del servicio utilizado, o bien porque alguien capture y comparta el contenido antes de que pueda ser borrado.

Hay que evitar, también, sacar fotos íntimas con el móvil y compartirlas en internet, ni siquiera en un servicio privado. Es mejor utilizar cámaras digitales en vez de los smartphones.

Los dispositivos móviles de última generación hacen una copia automática en sistemas denominados “cloud computing” que permiten obtener una copia de seguridad pero que tiene la contrapartida de que salen del móvil para estar en “la nube”. Se puede evitar alterando la configuración por defecto del dispositivo.

Por otro lado, algo muy elemental que muy pocas personas hacen es cerrar por completo las sesiones antes de cerrar la página o el navegador, sobre todo, si se utiliza algún dispositivo u ordenador de uso común, porque simplemente cerrando el navegador se estará dejando la sesión abierta a cualquiera que utilice el dispositivo después.

Como medida de seguridad para niños, los padres pueden instalar un software de control parental como Windows Live Protección Infantil, Qustodio, Kanguro o Naomi.

Actualizaciones

–          Del sistema operativo y del antivirus.

Las últimas versiones de los sistemas operativos son más seguras porque corrigen las vulnerabilidades que permiten a los hackers infiltrarse en los aparatos a través de programas maliciosos como los troyanos.

La mayoría de los dispositivos incluyen un antivirus de serie que se actualiza automáticamente. Si no es así, conviene adquirirlo o instalar uno.

–          Del cortafuegos

Si se usa una conexión siempre activa como una red Wi-Fi, es recomendable instalar un cortafuegos (firewall) actualizado para prevenir intrusiones en los dispositivos. Estos sistemas avisan al usuario cuando detectan una conexión dudosa o no autorizada.

–          Del navegador

Además de tener el navegador actualizado, existen complementos que posibilitan una navegación más segura permitiendo comprobar la fiabilidad de la página e impedir que ejecute códigos sin consentimiento del usuario, así como navegar en modo incógnito para consultar páginas sin que el historial de navegación quede registrado.

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