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Cinco consejos para no entrar en una lista de morosos

Supongamos que tu bolsillo está pasando una mala racha y llevas sin pagar la factura de internet tres meses. Lo más probable es que a estas alturas, tu proveedor de internet ya te haya incluido en la lista de morosos de la ASNEF.

La Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF), antes llamada Asociación Nacional de Entidades de Financiación, agrupa a varias empresas de telefonía, finanzas, seguros y otros sectores, y posee el registro de morosos más extenso de España.
Si tu nombre figura en una lista de la ASNEF, es probable que enfrentes varios quebraderos de cabeza y sufras restricciones a la hora de acceder a un crédito bancario o dar de alta una línea de teléfono, por ejemplo.

Sigue nuestros consejos para no entrar en ASNEF. La mejor forma de no tener problemas con la ASNEF es no dejar ninguna obligación de pago sin saldar** durante más de tres meses para no entrar en ninguna de sus lista, sobre todo teniendo en cuenta que esta asociación empresarial puede conservar tu historial de morosidad hasta seis años. Si es demasiado tarde y tu nombre ya figura en el fichero de morosos, la mejor forma de eliminar tus datos del fichero de morosidad es hacer frente a la deuda que contrajiste con la empresa. Mientras la deuda esté activa, tu nombre seguirá en la lista.

lista de morosos

En ¡QueBueno! hacemos nuestro aquello de “más vale prevenir que curar” y te ofrecemos cinco consejos para evitar que tu nombre entre en una lista de morosos:

1.- Procura no sobre-endeudarte.

Ten cuidado con el uso de la tarjeta de crédito y cuida la cantidad de dinero que entra y sale de tu cuenta bancaria para que las facturas de final de mes no se transformen en problemas. Limita tu consumo de luz, agua, teléfono y demás y le harás un buen favor al medioambiente y, sobre todo, a tu bolsillo.

2.- Lleva tus cuentas al día.

Paga tus obligaciones con puntualidad y anticípate a los pagos que van llegando a lo largo del mes. Si tus ingresos están cayendo o se acerca una época de dificultades económicas, analiza las posibilidades de seguir pagando y recorta los gastos y compromisos que creas que no podrás pagar.

3.- No te tomes la ley por tu mano.

Si contrataste los servicios de una empresa (electricidad, telefonía, internet…) y esta no cumple lo prometido, la solución no consiste en no pagar. Lo primero que debes hacer es buscar una solución con tu proveedor de servicios para que anule la factura y, en caso de que no lleguéis a un acuerdo, debes dirigirte a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) y pedirle que intervenga. La OMIC ofrece sus servicios de forma gratuita y es una excelente mediadora para los conflictos entre consumidores y empresarios.

4.- Apura los procedimientos legales antes de dejar de pagar.

Si las conversaciones con la empresa y la mediación de la OMIC no dieron resultados, debes dejar constancia de que no estás de acuerdo con la factura reclamada. Para ello, tendrás que acudir al arbitraje de consumo, un proceso extrajudicial que tiene por finalidad resolver los problemas entre consumidores y empresas sin necesidad de acudir a la vía judicial. Las solicitudes de arbitraje pueden obtenerse en la Dirección General de Consumo de tu comunidad autónoma (ellos te guiarán al Instituto Regional de Arbitraje y Consumo), así como en las juntas arbitrales, oficinas municipales de atención al consumidor y en las asociaciones de consumidores adheridas al Portal del Consumidor.

5.- Asume tus limitaciones y renegocia.

El optimismo y la esperanza son rasgos admirables, pero no debemos abusar de ellos. Si tienes problemas para afrontar pagos mensuales y tu endeudamiento engorda en exceso, debes renegociar los préstamos contratados con tu banco. Ten presente que las entidades financieras siempre prefieren cobrar una deuda antes que contar con un moroso en sus balances, por lo que es muy posible que encontréis un acuerdo que os beneficie al banco y a ti.

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