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Tarjeta de crédito vs Tarjeta de débito

El denominado “dinero de plástico” se está convirtiendo en un elemento esencial en nuestras vidas. Cada vez más pagos se realizan con tarjeta, debido en parte al auge de las compras por Internet.

Casi todo el mundo lleva consigo, mínimo, una tarjeta de pago, ya sea de crédito o débito, pero ¿conocemos realmente las diferencias entre estas tarjetas?

Diferencia entre la tarjeta de crédito o la de débito.

En términos generales, las tarjetas de débito son un medio de pago a través del cual el importe se carga directamente a nuestra cuenta y la validez del pago depende de que tengamos el saldo suficiente en dicha cuenta. En cambio, la tarjeta de crédito se concibió como medio de financiación para retirar dinero o pagar aunque no dispongamos de fondos en nuestra cuenta bancaria.

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Plazo de los pagos

Mientras que con la tarjeta de débito el saque o pago es inmediato y depende de la liquidez de nuestra cuenta bancaria, con la tarjeta de crédito el dinero que gastamos (saque o pago) podrá ser pagado de forma aplazada.

¿Cómo podemos fraccionar los pagos de la tarjeta de crédito?

  • Pago a final de mes : suele ser el modelo más habitual, a través del cual podemos establecer la fecha del mes en la que queremos que nos carguen los pagos, normalmente sin intereses añadidos.
  • Pago porcentual: el día estipulado de cada mes se pagará un porcentaje del crédito obtenido, más los intereses.
  • Pago de cuota fija : todos los meses pagaremos una cuota fija, independientemente de la cantidad que hayamos gastado. Esta modalidad conlleva unos altos intereses.

Intereses de los pagos con tarjeta

Los pagos con tarjetas de débito, normalmente, no suelen llevar intereses añadidos, porque hacemos uso del dinero real que tenemos en nuestra cuenta. Sin embargo, algunas tarjetas de débito permiten un descubierto máximo, es decir un margen variable de entre 100 y 300 euros que puedes sobrepasar una vez que gastes el saldo de la cuenta. Este suele ser un margen de emergencia, por lo que los intereses suelen ser altos una vez que te quedas al descubierto, es decir cuando te quedas en negativo o en números rojos porque has gastado más dinero del que tenías.

Para poder fraccionar pagos en distintos plazos o para gastar un dinero que no tenemos en el momento, existen las tarjetas de crédito. Puesto que, a un corto plazo, estamos teniendo acceso a créditos puntuales de pequeñas sumas de dinero, el uso de la tarjeta de crédito supone el pago de unos intereses, los cuales dependen de las condiciones que hayamos contratado con la entidad bancaria.

Intereses y comisiones en las tarjetas de crédito:

  • Comisión por emisión, renovación y mantenimiento.
  • Comisión por retirada de efectivo del cajero automático.
  • Comisión por excedente, cuando se excede el límite de crédito pactado o por ausencia de fondos para pagar en el plazo estipulado.
  • Comisión por impago del crédito.
  • Intereses por pagos aplazados: cuando queremos fraccionar un pago en diferentes cuotas mensuales el interés añadido puede variar entre el 0,7% y el 1,75% del valor total a pagar.

Costes de mantenimiento de las tarjetas

Generalmente los bancos no cobran gastos de emisión por las tarjetas de débito y las tasas de mantenimiento, cuando las hay no son muy altas. Sin embargo, las tarjetas de crédito suele implicar gastos de emisión y de renovación de la tarjeta y, además, los gastos de mantenimiento son generalmente más elevados que con las tarjetas de débito.

Según la entidad, existen excepciones, hay bancos, por ejemplo, que no exigen cuotas de mantenimiento a cambio de la domiciliación de la nómina.

Con las tarjetas de débito no se suele pagar comisión por sacar en cajeros electrónicos, pero si con las de crédito. Los intereses por saque dependen del tipo de tarjeta y de la entidad pero varían en torno al 20% anual.

Ventajas e inconvenientes de las tarjetas: ¿crédito o débito?

La principal ventaja de las tarjetas de débito es que permiten un control más exhaustivo de los gastos y generalmente su uso no conlleva el pago de intereses.

En cambio, la tarjeta de crédito nos permite fraccionar pagos y realizar compras y saques aunque en ese momento no contemos con el dinero, sin embargo requiere un control más riguroso, el pago de intereses por los pagos aplazados y de comisiones por los saques de cajeros electrónicos, además de contar con tasas de mantenimiento mayores.

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